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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Pirincho y sus efectos colaterales

Sí señores. Sí señoras. Pirincho, el ingeniero verdulero, no sólo canta los totales de cada compra junto con su correspondiente significado en la quiniela; no sólo usa su inteligencia para recomendar números a sus amigos y hacerles ganar. Además, tiene efectos extraños en las clientas.

¿Que a qué me refiero?

No me van a creer, porque es poco verosímil. No se los contaría, porque se que van a pensar que lo inventé. Pero no. Les juro que es real. Y es tan interesante que aunque mis historias pierdan credibilidad, voy a tener que contárselos igual.

Pirincho estimula la creatividad verbal de las señoras de Vicente López. ¿Cómo lo hace? No se. Pero cuando hablan con él, las señoras vestidas elegantemente y bajadas de bellos y radiantes autos, usan un lenguaje diferente al que uno les escucha emplear en el resto de las ocasiones.

Por ejemplo un caso sobre la seguridad:
-¿Está segura señora que se queda un minuto estacionada ahí? ¡Mire que pasa el 21 y le lleva el espejo eh!
- ¡Seguro segurola Pirincho! - Contesta una en lugar de decir con distinción (y algo indignada): - ¡Desde ya que estoy segura señor!

O bien sobre los transportes y la cocina:
- ¿Porqué no estaciona mejor que la va a agarrar el 161? Miré ahí viene.
- Ay gracias Pirincho, ya lo acomodo, no sea cosa que me agarre el bondiola - Responde otra clienta en vez de decir: - Muy amable señor, voy a reubicar el auto, si lo llegara a chocar el colectivo le daría un disgusto a mi marido porque el arreglo sale una fortuna.

En fin... gracias Ingeniero Pirincho por la creatividad.

viernes, 2 de julio de 2010

Un enano viaja

Si. Un enano viaja y, claramente, no soy yo. Ya saben que prefiero la estabilidad de la tierra.

Y no. No voy a escribir hoy sobre el enano viajante de Amelie. No quisiera caer en ese tipo de lugares comunes (sobre todo porque por empezar, ni Vicente López, ni mi maceta son lugares comunes). 

Este es un enano nuevo, se los presento en la foto de la derecha. Evidentemente, es un enano que hace magia. Su varita y el cubo mágico lo indican sin lugar a dudas.

¿Qué hacía acá enfrente en Vicente López? Lo desconozco, pero ahí estaba estacionado en su medio de transporte, sobre la calle Roca. 

Él va de acompañante, parece que no maneja. Fijensé.







Viaja acompañado de extrañas criaturas. Una planta carnívora, torpedos y temibles perros.









Mundo raro el de ése enano.

martes, 22 de junio de 2010

Collage en Gaspar Campos

Salí a caminar una de estas tardes brillantes. Iba (otra vez) por Gaspar Campos (altura Roca) cuando me encontré con esto que ven a la derecha.

"Un colectivo viejo -dirán- con una inscripción optimista que termina en publicidad. Parece que lo agarró la piedra", podrán agregar.

Puede ser. Todo puede ser. Pero miren la foto que sigue.


Tiene puertas de colectivo, espejo de colectivo, ventanas de colectivo y  techo de colectivo, pero no es un colectivo. Esta cortado. "¿Será un remolcador de colectivos?", se preguntarán.

No señores. (Vayan sabiéndolo) esto es obra de Gustavo.

Una parte colectivo viejo, otra parte remolcador de volquetes nuevo.

¿Qué tal este collage?

jueves, 10 de junio de 2010

Arte callejero

Salí a caminar por Gaspar Campos y miren lo que encontré.






Abi dice que cuando era chica viajaba en uno de estos con otros muchos chicos desde la escuela hasta su casa.






Claro, no estaba así pintado, pero... ¿No serán esas manitos signo de esos chicos todos juntos peleando y jugando en el asiento de atrás?

domingo, 30 de mayo de 2010

Hojas como nieve

El domingo a las ocho de la mañana, en Vicente López sólo pasean los enanos de jardín, las palomas y los fititos blancos.














El diarero estaba, claro. Me dio (además del diario) el parte climático en retrospectiva: "Estuvo lloviendo toda la noche. A las 3 de la mañana hubo viento, ahora está lindo". Me pareció que quería seguir charlando (pobre, esa soledad de la mañana).





Pero me fui porque quería ver de cerca esas hojas que caían y se acumulaban como nieve en los autos, en los cordones, en los techos.
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