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domingo, 14 de noviembre de 2010

Y después, la lluvia

No fue una lluvia torrencial. Fue una lluvia tímida. Muy medida.
Apenas salpicó un poco la regadera.
Y otro poco una tela de araña que hay en la maceta que está frente a la mía.
Otras gotas mínimas cayeron sobre estas hojas en mi maceta.
Pero esas pocas gotas fueron suficientes para que algunos bichos entraran
a la casa. Miren lo que Abi encontró en el living.

martes, 26 de octubre de 2010

Mamá C: sus encierros, sus escapes

Balcón
Mamá C está en el balcón. Un balcón cercado por una red (¿para que no se escape el gato?). Está sentada. Al lado, unas plantas. Al lado, el gato. Un gato peludo color marrón claro y blanco.

Empieza a caer la lluvia. Mamá C quiere entrar. Pero no puede. Golpea la puerta y grita: "Abrime la puerta, abrime la puerta, abrime la puerta".

Sigue golpeando.

Después de 10 minutos parece que alguien le abre la puerta (o por alguna otra razon deja de golpear y gritar).

Hall de entrada
Está a punto de empezar una reunión de consorcio. Llega Roberto C con Mamá C del brazo.
-Ya vengo- dice él.

Entran al ascensor. Se escucha que se abre la puerta de un departamento. Se escucha que se cierra la puerta de un departamento.

Llega Roberto C por la escalera al hall. Empieza la reunión. A los cinco minutos, se escuchan golpes violentos desde una puerta del primer piso. Se hace silencio en el hall. Los que saben miran de reojo sin mirar a nadie (pupilas a la derecha, pupilas a la izquierda). Los que no saben, miran de frente y preguntan qué pasa.

Roberto dice que ya viene y se apura por la escalera.

Aire
Sale Abi con Otto. Mamá C está en el hall. Comentan sobre el robo de la cadena de la bicicleta. Mamá C parece no escucharla, pero la acompaña hasta la puerta. Cuando Abi está saliendo, Mamá C se apura y le pregunta: -¿Puedo salir? Quiero ver un poco el aire.

Vereda
5 de la tarde de un día de primavera. Mama C en la vereda. Sale la secretaria del Dr.G, la ve y la saluda.
6 de la tarde del mismo día. Mama C en la vereda. Sale la secretaria del Dr.G, la ve y la saluda (otra vez)
7 de la tarde. Mismo día. Mama C en la vereda. Sale la secretaria del Dr.G, la ve y le dice:
-¿Todavía usted acá?
-Si -dice ella- estoy esperando a mi hijo.
Aquí la tienen.
-¡Vamos- dice la otra- usted está esperando que la primavera le traiga un novio!

Llaves
Mamá C sale del ascensor. Abi está entrando y le pregunta si quiere que le deje la puerta abierta.
Ella dice: -No gracias, tengo llaves.
Lo dice mientras la mira sonriente y triunfante (los ojos achinaditos miran hacia la izquierda y hacia arriba) y le muestra las llaves. (¡¿?!)

Charla
Abi y Mamá Nicomio charlan en la vereda. Mamá C está a escasos 20 metros. Las mira.

Llega Graciela, su hija. Mirando para abajo le dice:
-Vamos mamá, vamos a caminar.
-No, no- le dice ella- me quiero quedar acá.

Muñeca

Un día
Pasa Abi con Ottito y Mamá C dice:
-Qué preciosura, una muñeca.
-Es un varón señora- contesta Abi.

Otro día
Pasa Abi con Ottito y Mamá C dice: 
-Qué preciosura, una muñeca. 
-Es un varón señora- contesta Abi.

Y así sucesivamente.

(Pero) Ootro día:
Pasa Abi con Ottito y Mamá C dice:
-Qué preciosura, una muñeca.
-Gracias- contesta Abi.
-¿Cómo se llama?- pregunta Mama C.
-Otto, enfatiza Abi
-Ah! ¡¡¿¿Pero es un varón??!!!

Entonces...
Pasa Abi con Ottito y Mamá C dice:
-Qué preciosura, una muñeca
-Gracias- dice Abi.
-Ah! ¡No! Cierto que es un varón y yo siempre me lo confundo con una nena- recuerda Mama C.

Pero no.
Pasa Abi con Ottito y Mama C dice:
-Qué preciosura, una muñeca.

lunes, 16 de agosto de 2010

La Rusa

He aquí la Rusa.
La Rusa es mi vecina preferida desde que la vi hablando desde la vereda con su hija mayor que estaba en el balcón del segundo piso.

Parada acá abajo de mi balcón, cuello hacia arriba, gorro andino de lana, piloto beije a cuadros (aunque no llueve) y abajo alguna ropa hippie-hippie (no hippie-chic, hippie-hippie).

Tendrá cerca de 40 años, es (como imaginarán) blanquecina y rubicunda y sus ojos (si bien no verdes, ni celestes) son claros. No imaginen a Sharapova, es mas bien baja y de facciones duras. Imaginen algún que otro lunar.

Por épocas está y por épocas se va y se instala allí un pequeño estudio jurídico. Cuando está, el aireyluz se llena de risas y llantos y no ha faltado ocasión en que los pasillos hayan tenido globos o alguna otra decoración (su segunda hija nació acá y hubo carteles de bienvenida en diferentes idiomas).

Su marido es argentino, flaco, alto, pelado de pelo largo blanco con barba muy crecida y canosa. Siempre en jeans y ojotas o franciscanas, bolso andino cruzado. ¿Filósofo? ¿Escritor? ¿Antropólogo? Hasta ahora no he podido averiguarlo.

A las reuniones de consorcio asiste su suegro, que se parece a los de mi club (enanos de jardín), por su boina, su estatura, su panza y su barba de Papá Noel. Pero no, no es siquiera un gnomo. Es un hombre, quizá no uno cualquiera, pero hombre al fin.


La rusa maneja una camioneta vieja que se parece a estas que muestra la foto. Las chicas van atrás (vestidas con estilo hippie-hippie con toques andinos), su marido de acompañante. 


Si algo no anda, baja el marido, abre la parte de atrás de la camioneta (en donde está el motor) hace que mira, no sabe qué hacer y (sin que él la llame) baja ella de la camioneta, enseguida mete las manos, cierra, arranca y se van.

Los verduleros le regalan fruta muy madura y ella hace dulces.

En la última reunión de consorcio, su suegro dijo que a ella le molesta el olor a cera que sube por el aireyluz desde el salón de belleza.

jueves, 13 de mayo de 2010

En medio de todo

Hoy el verdulero me vio acá en mi maceta y me saludó. Esto es lo bueno de estar en este balcón en medio de todo y no en un jardín ordenado.
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